Reflexiones de un nabo – autocrítica de alta temperatura
(El siguiente post contiene exabruptos de nivel medio. Padres, madres o tutores, queda a su entera discresión la habilitación de lectura a los menores a cargo. Gracias por su atención.)
Estoy re caliente: soy un nabo.
Sí sí, no soy Neber(*) pero soy un nabo, no me cabe duda(**).
Tengo la maravillosa habilidad de reconocer señales del cosmos, el universo, los dioses, el fisco, el tracto gastrointestinal inferior, quién sabe, pero inequívocas señales al fin de un desastre inminente. Es como en esa serie de películas, “Destino final”, donde un mequetrefe con cara de nabo (¿casualidad?- yo no lo creo) vé, por ejemplo, cómo en la consulta con el proctólogo y al momento de notar que éste es guitarrista (y por ende con uñas largas) da un salto al grito de “¡Álamier!”, golpea la cabeza contra los tubos de luz, los cuales caen estrepitosamente en medio de una lluvia de chispas encima de los artículos sanitarios y en la cabeza de una enfermera concertista que pasaba por allí con un violín cuyo contenido es volcado en su totalidad en la cara de un electricista con sueño que estaba bostezando, quien con manotazos de ahogado (****) tira un frasco de alcohol de 1000 litros que se quiebra en 999 pedazos más la tapa, que con los chispazos se prende fuego y se incendia todo el consultorio que funcionaba ilegalmente en los fondos de un casino que funcionaba ilegalmente en los fondos de un consultorio completamente legal que también se prende fuego (extrañamente, el casino se salva) y la gente mira de afuera porque estaba cerrado por reformas, pero cuando todo se está viniendo abajo y antes que lo aplastara un elefante escapado del zoológico municipal la cámara como que sale del ojo derecho y se da cuenta que todo fue soñado y que puede evitarlo si se sube los pantalones y sale corriendo. Bueno, la idea más o menos es esa. La cosa es que ese mequetrefe al menos se da cuenta y hace algo para evitarlo, aunque después se mueren todos menos el protagonista, o sea, el proctólogo guitarrista.
Volviendo al punto, tengo la misma habilidad, pero no hacen películas de mí porque, entre otras cosas, yo soy el tipo de nabo que igual va y hace lo que sabe que le va a ir mal, que lo va a joder, que va a salir mal parado (y no estoy refiriéndome al ejemplo anterior anteriormente citado, ojo); una película en esas condiciones no llega a los 5 minutos.
Es así que, cuando me dedicaba a comenzar a trabajar para convertir éste mundo en un mundo mejor (*****) y escucho a mis perros ladrar como locos (******), me doy cuenta que nada bueno puede suceder. Al salir, veo que mis fieras, esas máquinas de matar como son Otto

Beware of Otto
y Tsumi
están persiguiendo a un gato con claras intenciones de masticarlo, debiéndose éste defenderse con uñas y dientes (con qué sino). El felino pudo trepar hábilmente a una palmera que tengo en el fondo, pero que solo tiene unos 50 centímetros de altura; me pregunto si fue un simple error de cálculos o el gato es mas estúpido de lo que yo creía, porque, vamos, a un metro tenía un laurel y un olivo que sobrepasan los 8 metros de altura. Ante la evaluación de que tal maniobra evasiva solamente iba a lograr que los perros estuvieran ladrando durante toda la noche sin parar y que a Otto indefectiblemente le viniera la pataleta (porque si se estresa le viene), decidí o bien sacar a los perros o sacar al gato. A esta altura, desde el lector suspicaz al lento, en orden descendente, al igual que yo en ese momento, saben cuál es el fin de la peripecia.
Mis perritos, minga que me dieron bola. No hubo de gritos, amenazas, disparos de escopeta ni escupitajos que los hicieran obedecer la orden de “¡Juira! ¡Cucha!”, por lo que a continuación decidí intentar mediar con el gato estúpido. Aún sabiendo que nada bueno podía salir de tal empresa, procedí a colocarme la campera de cuero, guantes gruesos de jardinero, bufanda, medias de invierno porque tengo mala circulación en los pies, doble ropa interior y tapones para los oidos, dejando el pantalón de cuero de nalgas al aire y el pasamontañas de cuero con tachas y cierres metálicos para otra ocasión. Así es que cuando salí a por el gato, pesaba 3 veces más mi peso normal y mis movimientos eran como los de Astroboy pero paspado. Sabía que la única opción que tenía era tomar al gato por sorpresa y por la nuca, tan fuerte que no pudiera mover el cuello para morderme ni arañarme. ¡Qué gato H.D.P.! Me mordió nomás la mano; me clavó los dientes muy fuerte en uno de mis dedos. Qué ganas de (464R10 a patadas en el (u10 que me vinieron. Aparte la palmera lo dejaba a la altura justa, como para pasarlo por arriba del muro del vecino al vuelo. Pero no, tuvo que primar mi espíritu benévolo y guardar en el garage, no sin esfuerzo, a las fieras desbocadas.
El resultado, un gato vivo, mi dedito mordido e hinchado, tomando antibióticos cada 6 horas y todavía con las ganas de jugar al rugby con el felpudo mugriento ese.
Indudablemente, me he hecho merecedor de 6 “Nebers” ![]()
en escala del 1 al 5.
[poll id="19"]
(*) Si no entendió lo de Neber, haga click aquí y busque “Neber” en la página, luego también haga click aquí para la versión larga, y por último, aquí para entender el uso que yo le doy.
(**) Ver (***)
(***) Cuando digo que no me cabe duda, ¿tengo que decir en dónde no me cabe? ¿Cuál es el mínimo tamaño que puede tener una duda? ¿Acaso esto mismo no se consideran dudas? ¿Dónde caben, pues?
(****) Otra vez el acervo popular es incorrecto, falaz, erróneo. ¿Cómo soto puede un ahogado dar manotazos? Es ilógico, un ahogado no da manotazos, no puede. Es como decir “Gritos de mudo”, “Rulo de pelado”, “Altruismo de político”, etc.
(*****) Yo formo parte del mundo y del conjunto de la raza humana. Si yo me beneficio, al estar incluido en el conjunto citado anteriormente, se beneficia el mundo. Así que ser egoísta y ventajero, a fin de cuentas, y si logro mi propósito, termina siendo benéfico para la humanidad toda.
(******) ¿Todos los locos ladran? ¿Acaso debo especificar qué tipo de locura sufren los locos que ladran para que la analogía sea válida? ¿Acaso ésta es otra duda que debo mencionar en (**) o es otra falacia a mencionar en (****) que me llevaría a ganar más puntos de (*)? ¿Cuántos “*” entre un “(” y un “)” son aceptables en un solo post? Si sigo colocando notas en otros posts, ¿debo continuar en la cantidad de “*” que me quedé anteriormente? Maldición, cuantas (**) y (***).
(*******) No es este el que busca, cuente de nuevo los “*” porque le erró. Además si sigo poniendo “*” no termino más el post.

detesto a los gatos… mi dedo parece un chorizo recién puesto en la parrilla…
No me queda mas que decir: ¡¡¡ Pobre Pol !!!
Que grande Otto!
7 DIAS DE ANTIBIÓTICOS CUANDO FALTAN SOLO 5 PARA LA FIESTA DE FIN DE AÑO!!
SOY EL MÁS GIL, EL MÁS VÍCTIMA, EL MÁS NABO (35 NEBERS DE 5 POR NO HABERLE INSTALADO UNA ZAPATERÍA EN EL (U10 AL GATO DE M13RD4)
DESDE HOY, ESTE BLOG ES OFICIALMENTE ANTI-GATOS
¿Sería caer en el chiste facil si hago un paralelismo entre el gato (animal) y el gato (dama que cobra por amor) no? se…., mejor no lo hago.
Sentite libre de hacerlo, no hubo ocasión en que estuviera contando la historia y faltara alguien que hiciera dicho paralelismo, a lo que yo siempre respondía lo mismo: “de haber sido así, no hubiera sido este el resultado”.
PD. ¿”Proctólogo Traumado” alias “Panfleto Troquelado”, alias “Pequeño Tirabuzón”, alias “Pitufo Travieso”?
Gracias por la corrección sintactica del post anterior, muy amable.
Respecto a este post debo decir que la culpa no es para nada del gato. Es un pobre animal que se vió acorralado por las fieras primero y por ti después; actuba en defensa propia.
Quiero agregar que no pude votar la encuesta porque se terminó la racha de “encaro programando” y no deja votar ninguna de las opciones, tampoco permite ver “que dice la pipol”. Ponete a revisar código!
Varias respuestas y/o acotaciones, mi estimada.
Con todo respeto, no es correcta su apreciación respecto de la corrección efectuada; no debe confundirse pedantería con amabilidad. De todos modos, sé que es una causa perdida contra el mundo. Me remito a las contínuas correcciones que he debido efectuar al respecto. Aunque, nobleza obliga, es justamente la razón para seguir en la lucha, y no es por repetirme, no, no es por repetirme, sé que es una causa perdida contra el mundo y eso, simplemente, es una contínua e interminable oportunidad de seguir rompiendo las 9310745 (y todo con números eh, ¿qué talco?).
En cuanto a la culpabilidad o inocencia del gato, no soy Matlock para decidirlo, no tengo un Tyler Hudson que me investigue quién era el dueño del felino para ir a retirarle la dentadura a golpes contra los inodoros de algún estadio de fútbol popular y, la verdad, tampoco me interesa. El gato es un bicho podrido y asqueroso, una mierda la verdá (y sin numeritos porque me calenté). Yo quise darle la oportunidad, y te juro que hasta pensé sinceramente “no lo voy a agarrar fuerte porque capaz que lo lastimo, pobre gato”. Pero ya lo dije 3 veces hoy y lo hago oficial en este, el blog oficial de los odiadores de los gatos: nunca más voy a tener un sentimiento de compasión para con esos bichos mascapescadopodridos.
Por último separo en dos pensamientos paralelos (lelas también pueden leerlo, pero desconozco el efecto que puede causar – chiste estúpido pero… bueno, estúpido al fin) mi respuesta respecto al funcionamiento de este, el blog de odiadores de gatos.
–> A. Ya lo he dicho antes: el blog hace lo que se le da la gana. Conmigo tampoco tiene miramientos. Basta mirar mi última intervención en el “Wall” (en la columna izquierda), donde se puede leer que a mi también comenzó a darme errores nuevamente. Y no es que se haya terminado la racha “encaro programando” por dos razones básicas: 1_ porque nunca encaré programando, y menos en el blog, y 2_ porque como dije también más temprano, directamente que me haya mordido un bicho abyecto como un gato, con el efecto de no poder tomar alcohol el día de la fiesta de fin de año, marca, indudablemente, que se terminó toda racha, de cualquier índole. Me conformo con mirarla de abajo sin que pasen más pterodáctilos con diarrea.
–> B. No me vengas a ningunear este maravilloso blog que Kani hizo y que yo destrocé (N.P.I. si usé bien el término “ningunear”, es mi primera vez, así que estoy un poco nervioso y puede ser que no vaya ahí), y menos cuando estás navegando con un Explorer 8 y terminás pudiendo votar al recargar la página (porque lo sé, sé bien qué hiciste y qué votaste). Como le dijo el flaco ese de la matrix a Neo, ese que tenía muchos relojes Rolex Paraguayos (yo tengo uno), ese que se parecía a Jorge Esmoris, que le dijo “Yo construí este lugar. Aquí yo soy Dios”. Digamos que, literalmente, bueno, no sería cierto el paralelismo, porque ni yo hice este lugar (fue Kani) ni yo soy Dios (pa qué explicar), pero ta, yo sé qué hace quién acá y como soy chusma, más todavía.
¡¡¡ASÍ QUE EXIJO QUE ASUMAS PUBLICAMENTE QUE PUDISTE VOTAR Y VER QUÉ DICE LA PIPOL EN ESTA ENCUESTA, CARAJO!!!
No te voy a exigir que pidas disculpas porque ta, te me vas a arrugar toda… no soy tan desalmado…
Sisi, admito que pude votar. Nunca tuve intención de ocultarlo tampoco MUNDOOO AL FINAL PUDE VOTAR!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Ahora… eso no quita que blog anda mal y esa fue mi queja.
Y si seguís metiendole la pesada a tus comentaristas no camina la cosa
¿A qué otros le puedo meter la pesada sino?
¡Y no me metas la pesada vos carajo!
Además tenés el tupé de meterme la pesada en mi blog y sin un diseño pronto, caradura