¡Taxi!

Estaba apurado por llegar y, como suele suceder en estos casos, perdí el ómnibus que me servía por solamente cinco segundos. El chofer, al notar que yo corría para alcanzar el coche, aceleró, pasó a dos milímetros de mí y me saludó con una sonrisa, extendiendo su mano por la ventana con el dedo medio erguido.

Por suerte pasó un taxi, le hice señas y me subí. “Siga ese ómnibus” le dije. “¿Quiere que lo adelante para que pueda tomarlo?” me preguntó. “Solo sígalo” le dije, mientras pensaba para qué querría yo que el taxista tomara ese ómnibus dejándome solo en el taxi. “¿Quiere que me coloque al costado para que usted pueda saltar a él?” continuó interrogándome el conductor. Antes que yo pudiera contestar me mostró un reluciente revólver Magnum 357 y con ojos brillosos y mirando al infinito a través mío me preguntó “¿Quiere que lo detenga por usted?”. Me bajé en la siguiente esquina, le dejé el billete más grande que tenía y no esperé el vuelto.

No reconocí la esquina. Supuse que habíamos estado siguiendo un ómnibus equivocado. Me dirigí hacia cuatro hombres que estaban a unos metros para pedir información y tratar de ubicarme. Al estar a cinco metros noté que dos de ellos golpeaban en el estómago al tercero mientras otro lo sostenía por la espalda. Solo atiné a escuchar que el sometido respondía entre gemidos “NO LO SÉ, NO LO SÉ”. Al notar mi presencia todos me miraron. “¿Pueden preguntarle dónde puedo tomar el 121?”, atiné a decir. “¡Ya lo escuchaste!”, gritó uno antes de volver a golpearlo, pero la respuesta volvió a ser “NO LO SÉ, NO LO SÉ”. Me miraron con cara de no poder ayudarme, encogiendo los hombros. Comencé a retirarme, pero luego de dar tres pasos me di la vuelta, volví corriendo, le dí un rodillazo en el estómago, cayó y le propiné varios puntapiés en el suelo mientras le gritaba “¿Cuál es la capital de Chipre, cuál es la capital de Chipre?”, pero también obtuve la misma respuesta.

En ese momento noté que se acercaba otro ómnibus. Corrí, lo alcancé y quise subirme a él, pero el chofer me dijo que el techo estaba recién impermeabilizado y me instó a que viajara dentro, como el resto de los pasajeros.

Pagué un boleto de dos horas, pero por el cambio al horario de verano solo me sirvió durante una. Me dirigí al final del pasillo pasando entre todo tipo de músicos de variada calidad artística, desde los más humildes con panderetas hasta una Big Band Jazz, quienes solicitaban insistentemente una colaboración económica; al llegar al fondo ya no me quedaba dinero.

Viajé parado al costado del único asiento libre, el cual tenía un cartel que decía “Pintura fresca”. De repente se escuchó un estruendo, el coche se tambaleó y caí sobre el cartel, el cual dejó sus letras recién pintadas impregnadas en toda mi ropa. Nos detuvimos, bajamos y volvimos a escuchar más estallidos. Pude ver que, parapetado detrás de un taxi, alguien disparaba repetidamente a las ruedas del ómnibus. Molesto, opté por caminar el resto del camino.

Los transportes públicos no son lo que eran.

VN:F [1.9.22_1171]
Rating: 4.5/5 (6 votes cast)
¡Taxi!, 4.5 out of 5 based on 6 ratings

2 Responses to “¡Taxi!”

  1. FanButtonPol says:

    No me digas que es basado en hechos reales…no me extrañaría =)

    VA:F [1.9.22_1171]
    Rating: 0 (from 0 votes)
    • buttonpol says:

      Para que veas:

      – Explosiones cuando viajaba en un Omnibus, (checked)
      – Testigo y/o víctima de rapiñas varias: (checked)
      – Omnibus que pierdo por segundos: (checked) (checked) (checked)
      – Taxista sicótico: (checked) (checked) (checked) (checked) (checked) (checked)

      VN:F [1.9.22_1171]
      Rating: 0 (from 0 votes)

Leave a Reply